4.9.06

Papeleras: Importante medida de la justicia santafesina

La Justicia ordenó que la Secretaría de Estado de Medio Ambiente de Santa Fe controle la calidad de los efluentes líquidos y gaseosos que se desprenden de la planta que la empresa Celulosa Argentina tiene en Capitán Bermúdez, provincia de Santa Fe.

La medida fue adoptada por la jueza Gladys López, juzgado de Primera Instancia de Distrito 12 en lo Civil, Comercial, Laboral y de Familia de la Primera Nominación de San Lorenzo, en el marco de la causa en la que varios vecinos que viven en un barrio próximo a la empresa solicitaron la intervención judicial para que la firma cese con su actividad contaminante en el proceso de la pasta de papel.
La magistrada adoptó la medida haciendo uso de la facultad de "mejor proveer" que le otorga la posibilidad de ampliar la prueba ofrecida. Por ese medio fue que ordenó que la Secretaría de Medio Ambiente de la provincia efectúe una serie de monitoreos acerca de las emanaciones que produce esa industria teniendo en cuenta los compuestos químicos que utiliza, tales como cloros y azufrados, todo en función de la legislación vigente.
Sin embargo, la determinación judicial fue apelada por Celulosa, y ahora habrá que esperar si se hace lugar o no al planteamiento de la empresa. En caso de prosperar la orden de la jueza López, los controles se realizarán durante 30 días con la participación del juzgado interviniente.
La medida incluye que la representación legal de los demandantes deberá ser notificada acerca de la fecha en que se realizarán los muestreos, como también que deberá ser informada en la sede judicial sobre el resultado de los estudios practicados.
Amparo ambiental
Promediando el mes de junio pasado en los Tribunales de San Lorenzo fue presentado un amparo ambiental por parte de unos vecinos que viven en las cercanías de la planta de Capitán Bermúdez.
El recurso fue realizado en el marco de la ley general de ambiente, que creó precisamente esa figura jurídica, y se basó en los artículos 41 y 43 incorporados en la Constitución nacional en la reforma de 1994.
El motivo de la presentación fue el episodio sucedido el 28 y el 29 de junio del año pasado, cuando varios pobladores de Capitán Bermúdez, padecieron una de sus peores jornadas como consecuencia de la presencia en el aire de un elemento proveniente del funcionamiento en prueba de un nuevo equipamiento efectuado por la empresa Celulosa Argentina.
A raíz de ese episodio, dos establecimientos educativos locales -la escuela pública 6.381 y el Colegio Nuestra Señora de los Milagros- debieron ser evacuados y varios de sus alumnos recibieron atención médica.
Ana Alegre, una mujer de 75 años que vive a poca distancia de la planta industrial tiene muy presente ese día, del cual recordó: "Me lloraban los ojos, tenía la garganta seca y me costaba mucho respirar. Antes eso no me ocurría, pero en los últimos años el ambiente se puso peor, tanto para la gente como para las plantas, incluso en las partes metálicas de las casas".
La señora Alegre vivía en pleno centro de Rosario, su esposo trabajaba en la jabonera Kopp de Granadero Baigorria, por lo que constantemente en sus días libres pasaba el día en la costa bermudense, razón por la que decidió trasladarse a esta zona en busca de mayor tranquilidad hace más de 40 años.
"Estoy intoxicada con consecuencias en el aparato digestivo y la polución se come los techos de zinc y las rejas. Los árboles que están frente a mi casa amanecen blancos y los pisos se llenan de un polvillo que hace difícil respirar", afirmó, al tiempo que dejó en claro que la intención de presentar el recurso judicial no es el de hacer que la fábrica cierre "sino que se haga cargo de los daños y perjuicios que causa con la contaminación ambiental".
Uso del cloro elemental
Este es uno de los tantos testimonios que quedaron del hecho de junio del año pasado. Sin embargo, más allá de lo acontecido entonces, el uso de cloro elemental en el proceso de la pasta de celulosa -cuestionado internacionalmente en el Pacto de Estocolmo- sigue siendo el fondo de la cuestión.
En este caso en particular la Secretaría de Medio Ambiente de Santa Fe exigió a la empresa un plan de gestión ambiental, de cumplimiento anual, con el fin de proyectar las medidas correctoras o protectoras que conduzcan a niveles admisibles de contaminación, que en su momento habría sido rechazada por el órgano de control.
Apelación empresaria
Alejandro Echevarne, uno de los abogados que representan a los vecinos demandantes, consideró que la apelación de Celulosa "es improcedente porque se está negando a ser sometida a pruebas que son fundamentales para garantizar el funcionamiento de la fábrica de acuerdo a la legislación vigente sobre el cuidado ambiental".
"La empresa firma que en un par de años podrá incorporar un sistema a base de dióxido de cloro. Qué hacemos hasta entonces y qué sucede con el daño que causó hasta ahora", se interrogó el letrado.
Entre los males que se le atribuyen a la planta señaló que en el último tiempo se produjeron 50 muertes por cáncer y severas afecciones cardíacas y respiratorias. A eso hay que sumarle irritaciones en la conjuntiva de los ojos, alergias y detección de metal en sangre, entre otros problemas físicos".
Fuente: La Capital

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